La economía de España, al igual que su población, es la quinta más grande de la Unión Europea (UE) y en términos absolutos la novena del mundo. En términos relativos o de paridad de poder adquisitivo, se encuentra también entre las mayores aunque algo más abajo. Desde la crisis de principios de los 90, la economía española ha recorrido un largo período de crecimiento, constituyéndose una larga y sostenida etapa expansiva, sin embargo a partir del año 2008 al igual que la zona Euro y los Estados Unidos, la economía sufre una disminución de sus índices macroeconómicos, dando paso a un período de recesión, que según muchos podría durar dos años. Esta etapa fue originada principalmente por la contención del crédito bancario, subidas del tipo de interés y el alza en los precios del petróleo.
Aunque previamente ya había diversos índices que mostraban síntomas de desaceleración, los daños se vieron reflejados en la economía a partir de enero de 2008, con la crisis bursátil junto a los problemas en el sector inmobiliario. Todo ello unido a un marco inflacionista, de subidas de precios de los carburantes y de los productos alimenticios principalmente, en lo que ha venido a denominarse la crisis económica de 2008. No obstante, las previsiones a mediano plazo en cuanto a las fortalezas competitivas, son optimistas.
Economía por sectores
Agricultura
Hasta los años 40 del siglo XX, más de la mitad de la población activa española trabajaba en el sector agrario, y la producción de éste constituía el capítulo principal de la economía del país. En el año 1984 la proporción había descendido mucho y la actividad agraria reunía algo menos del 18 por ciento de la población total ocupada, siendo su aporte a la producción global del país el 6,7 por ciento.
Los factores que condicionan la agricultura en España son de varias clases: Físicos, como la elevada altitud media que no beneficia a la mayoría de los cultivos, las heladas tardías y la erosión que despoja a las tierras de labor de su sustratro fértil. Históricos como la tradición ganadera de España desde la Edad Media con la creación de la Mesta y el desigual reparto de la tierra en latifundios y minifundios.
Para mejorar el rendimiento y las condiciones de trabajo de los agricultores se han llevado a cabo algunas reformas como la concentración parcelaria, que ha aumentado la superficie de las parcelas cultivables hasta una media de 2,58 ha. El desarrollo de los regadíos en las diferentes cuencas hidrográficas y mejora en las técnicas de cultivo, con la extensión de los cultivos forzados bajo plástico, que ocupan muchas hectáreas en el litoral mediterráneo preferentemente.
Productos agrícolas básicos
El paisaje mediterráneo se caracteriza por la trilogía productiva de trigo, vid y olivo, pero también es primordial el policultivo hortícola, de gran variedad, en el que predominan los cítricos. Hoy en día los productos agrícolas que encontramos en el campo español dependen de qué tipo de cultivos subvenciona la Unión Europea. Los agricultores Españoles son los empresarios más innovadores, ya que están dispuestos a cambiar cada pocos años de cultivo, y eso quiere decir nuevas técnicas y nueva maquinaria. Hoy nos llegan más o menos transformados.
En España el trigo cada día se cultiva menos, aunque sigue siendo el producto más cultivado. Se trata de una especie de secano cultivado, sobre todo, en la meseta y la cuenca del Ebro. Otros cereales son la cebada, asociada a la alimentación del ganado; y el maíz, tanto para consumo humano como ganadero y cultivado en la cornisa cantábrica (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco). Otro producto importantísimo es el arroz, cultivado en Valencia y Huelva.
La vid es otro de los grandes productos mediterráneos. Se cultiva en casi toda España. Sólo Asturias no tiene superficies apreciables de viñedos. La región que más uva produce es Castilla-La Mancha. Aunque también se consume como fruta, la mayor parte de la producción se deriva a la producción de vino. España es uno de los países con mejores vinos del mundo. En todas las comunidades autónomas hay denominaciones de origen de vinos de gran calidad. Los mejores vinos españoles son Rioja, Ribera del Duero y Penedés.
El olivo es un árbol propio del clima mediterráneo. Del olivo se saca el aceite para cocina, uno de los grandes productos alimenticios españoles. Jaén es la provincia española con mayor producción, pero se extiende por toda Andalucía, Castilla-La Mancha y Aragón, principalmente.
En el policultivo agrícola encontramos las frutas y las hortalizas. Las hortalizas necesitan de regadíos pero son muy rentables. Son productos como lechugas, tomates, espárragos, pimientos, cebollas, ajo, guisantes, alcachofas, etc. Las principales regiones productoras son la costa levantina, (Almería, Murcia), Aragón, Navarra, Lérida y en general todas las zonas bien regadas de las orillas de los grandes ríos. Asociadas a las hortalizas suelen aparecer los árboles frutales. En España es muy importante la producción de cítricos: naranjas y limones, que se dan en Valencia y Murcia. Frutas con una producción notables son las fresas, melocotones, melones, sandías, cerezas, peras, etc., y plátanos, que es la mayor producción agrícola de Canarias. La manzana se cultiva tanto para consumo directo como para hacer sidra, en Asturias y el País Vasco. La Almendra se emplea principalmente en la producción de turrón, en Alicante. Entre las frutas hay que mencionar las frutas tropicales y nuevas, como los kiwis y las nectarinas.
La producción de patatas y legumbres también es muy importante: patatas, garbanzos, habas, lentejas... Se cultivan por toda España. Las patatas tienen necesidades de regadío pero otros productos, como los garbanzos o las habas admiten bien el secano. Muchas frutas, las hortalizas y buena parte de las legumbres se cultivan en invernaderos, con lo que se puede disponer de ellos fuera de temporada. Huelva, Cádiz, Almería y Murcia son las provincias españolas con más cultivos en invernaderos. La ganadería necesita alimentarse con productos específicamente cultivados para ellos, forrajes. El producto más importante es la alfalfa, junto con la cebada. Se cultivan en las regiones de montaña, asociadas a las cabañas ganaderas.
Existen cultivos que no se destinan ni al consumo humano ni al animal. Son los productos industriales, como el tabaco (Extremadura), el girasol para hacer aceite (Castilla y León y Castilla-La Mancha), el algodón y el lino para hacer fibras textiles (Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía) y la remolacha azucarera, para producir azúcar (Castilla y León y Andalucía). En Canarias y en los cultivos de invernadero levantinos tiene es muy importante la producción de flores.
Productos ganaderos
En todos los países europeos tiene gran importancia la ganadería, más en el pasado, cuando la ganadería era fundamental para el abono de los campos. Hoy en día, las tierras de labor y las granjas de ganado están totalmente separadas y localizadas en diferentes regiones. En general, las explotaciones agrícolas están en comarcas de poca densidad de población y de campos abiertos, mientras que las granjas se localizan, relativamente, cerca de las grandes aglomeraciones humanas: cerca de los mercados. Son explotaciones en las que el ganado está estabulado permanentemente, y cuyos residuos generan problemas de contaminación. No obstante la ganadería extensiva continúa siendo patrimonio de las montañas.
Si los agricultores Españoles son empresarios más innovadores, los ganaderos no se quedan atrás. Hoy en día las granjas están altamente mecanizadas, con ordeñadores, inseminación artificial y mataderos muy complejos. La vida en las granjas cada día está más robotizada, hasta el punto de poder gestionarse más o menos sola. Existen ordeñadores que atraen a las vacas varias veces al día, las ordeñan analizan la calidad de la leche y su estado de salud, y si hay algún problema avisa al ganadero.
Antes de la mecanización del campo la cabaña más importante era la equina, pero hoy está casi extinguida. Sólo encontraremos caballos y burros para usos de ocio, sobre todo en Andalucía.
La cabaña bovina se concentra en la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. Está muy especializada: vacas de leche y vacas de carne. Los toros bravos son un producto menos abundante ya que necesitan grandes espacios, como los de Salamanca, Extremadura y Andalucía. La producción de leche, tanto para consumo como para quesos, está controlada por la Unión Europea, que concede un cupo de producción a cada ganadero. Esa leche es comprada por las grandes empresas lecheras.
La cabaña ovina fue históricamente la más importante. La trashumancia de ovejas fue toda una institución. Hoy en día es importante pero no tanto como la bovina. La mayor parte de la cabaña está en Extremadura, Aragón, Navarra y Castilla y León. Se emplea para carne y la producción de lana y cuero. Normalmente está asociada a la cabaña caprina.
La cabaña porcina es relativamente abundante, de gran calidad y muy rentable. El cerdo se cría intensivamente en Cataluña, Castilla y León, Aragón y Madrid y de manera extensiva en Extremadura y Huelva y Sevilla.
La cabaña avícola es la más rentable y la más numerosa. Se trata de una producción intensiva en granjas con espacios reducidos. Se produce, ante todo, huevos y carne de pollo, dos de los productos más consumidos por los españoles. Estas granjas existen en toda España en las proximidades de las grandes aglomeraciones humanas.
En la actualidad existen otros productos ganaderos que están aumentando su presencia, la apicultura y la producción de miel, la cría de caracoles, la cría de avestruces, etc.
La silvicultura
La explotación del bosque no es una actividad que ocupe a mucha gente en España y es que se necesitan grandes extensiones de terrenos llenos de árboles. Hoy estos sólo quedan en las grandes cadenas montañosas y la cornisa cantábrica. Esta producción está amenazada por los incendios.
En España no se suelen aprovechar los árboles autóctonos sino especies foráneas de crecimiento rápido, como el eucalipto (Asturias, Galicia, Huelva), el olmo americano (Castilla y León) y el pino, cuya extensión ha crecido debido a las repoblaciones forestales. La madera se emplea para hacer muebles y para pasta de papel (Galicia). Del pino se extraen, además de madera, piñones y resina (Castilla y León).
El producto más importante de un árbol autóctono es el corcho (Extremadura y Cataluña).
Del bosque también se obtiene productos como setas, y diversas frutas y bayas. Pero es la caza el uso más importante del bosque mediterráneo.
La pesca
España es uno de los países pesqueros más importantes del mundo. Puertos como los de Vigo, La Coruña, Pasajes o Cádiz están entre los puertos pesqueros más importantes.
Distinguimos dos tipos de pesca, la de bajura y la de altura. La pesca de bajura se reduce a las inmediaciones de la costa. Se sale a pescar todos los días y se regresa por la noche. La pesca de altura está durante meses embarcada y llega a cualquier rincón de la Tierra. Estas son grandes empresas que pescan y congelan el pescado en alta mar para garantizar su buena conservación.
La flota de bajura española aún usa de técnicas artesanales de pesca, ya que garantiza el buen estado del pescado y la conservación de la zona de pesca, o caladero. Entre las técnicas más importantes están el cebo o pesca con caña, y el cerco, que consiste en encerrar un banco de peces sin llegar al fondo. El arrastre es una técnica de pesca intensiva que consiste en encerrar un banco de peces con redes que llegan al fondo. Para ello se ponen pesos en las mallas y se arrastran por el fondo. La técnica garantiza más capturas pero se compromete el equilibrio ecológico del caladero. Además existen redes fijas, llamadas almadrabas, que conducen la pesca hacia lugares concretos. Sólo se usa en las marismas, zonas poco profundas y aguas tranquilas. Hoy en día para localizar los bancos de peces en alta mar se usan sonares, satélites y helicópteros.
También existen auténticos cultivos marinos, como los viveros de mejillones en las Rías Bajas. Cada vez más se tiende a criar las especies en lugares acotados en lugar de ir a pescarlas, aunque aún no es posible hacer eso con todas. La mayoría de estos centros son piscifactorías de peces de agua dulce (Galicia, Cataluña) pero también hay centros acuicultores en el mar, sobre todo en la costa levantina.
Los caladeros más importantes donde captura la flota española son: el Mediterráneo, el Cantábrico y costa de Galicia y la costa andaluza-marroquí, para la flota de bajura. En alta mar se explotan los caladeros del Atlántico noreste (Terranova, Labrador y Groenlandia), el Atlántico nordeste (Gran Sol, Noruega y el Mar del Norte), el Atlántico central este (Marruecos, Senegal y Mauritania), el Atlántico sureste (Namibia), e Índico oeste (Mozambique), pero también pesca en el Pacífico. España es, tras Japón, el país del mundo que más pescado consume.






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